En un escenario donde la emoción se convierte en materia prima, “Tormenta” emerge como una propuesta que va más allá del teatro de títeres convencional. Dirigida por Julieta Gascón y José Puchades (Putxa), la obra nos invita a acompañar a Pablito, un personaje entrañable que vive atrapado bajo una nube oscura, metáfora de aquello que pesa en el alma y que no se ve, pero se siente.
Desde los primeros compases, el montaje despliega una poética visual que convierte lo cotidiano en épico: Pablito no busca vencer dragones ni conquistar reinos, su misión es mucho más íntima y universal: aprender a llorar. Esta premisa, aparentemente sencilla, es el hilo conductor de una pieza que reivindica la vulnerabilidad como fuerza y la emoción como herramienta de supervivencia.
Una dramaturgia que emociona sin palabras
La propuesta de Zero en Conducta no necesita diálogos para contar su historia. Se apoya en el gesto, el ritmo y la manipulación precisa de los objetos para crear un lenguaje propio, profundamente evocador. La nube que acompaña a Pablito —esa presencia que le roba la luz, la danza y la escritura— se convierte en símbolo de todas las tormentas interiores que atravesamos.
El espectador asiste a un viaje emocional que, lejos de la tragedia, abraza el humor y la ternura. Porque llorar, en “Tormenta”, no es signo de debilidad, sino de valentía. Y esa lección se desliza sin subrayados, con la delicadeza de un trazo minimalista, pero cargado de significado.
Un reconocimiento que confirma su relevancia
No es casualidad que la obra haya obtenido el premio a Mejor Espectáculo de Títeres en la Feria FETEN 2025, el escaparate más importante de las artes escénicas para la infancia y la juventud en España. El galardón reconoce no solo la calidad técnica del montaje, sino su capacidad para conectar con públicos diversos desde una sensibilidad honesta y necesaria.
Zero en Conducta: una década de coherencia artística
La compañía, con base en Barcelona, lleva más de una década apostando por la hibridación entre mimo corporal, danza, teatro físico y títeres. Desde el impacto inicial de Nymio (2012) hasta éxitos internacionales como Allegro ma non troppo o La dernière danse de Brigitte, Zero en Conducta ha construido un lenguaje escénico singular, que encuentra en Tormenta una madurez estilística y conceptual.
Sus montajes, premiados en múltiples países, han situado a la compañía como referente en el teatro visual contemporáneo, consolidando su proyección internacional y ampliando su experimentación al cine y la formación artística.
¿Por qué ver “Tormenta”?
Porque es un espectáculo que nos recuerda algo urgente en tiempos de ruido y velocidad: permitirse sentir no es un lujo, sino una necesidad. Porque convierte el acto de llorar en una épica silenciosa. Y porque, en la mirada de Pablito, cualquiera puede reconocerse cuando la vida se nubla y no queda otra que esperar la lluvia para que vuelva a salir el sol.
“Tormenta” no solo se ve; se siente. Y en el teatro, eso siempre es un triunfo.
