El peculiar Guau! El perro verde encara los últimos días de su actual programación en Madrid. El espectáculo podrá verse los días 5 y 6 de septiembre de 2026 en el Teatro de Títeres Clan de Bichos, un espacio de pequeño formato situado en Carabanchel y dedicado al trabajo de esta compañía independiente especializada en títeres y marionetas.
Con una duración aproximada de 55 minutos, la propuesta está concebida para un público familiar especialmente amplio: de 0 a 99 años. Una declaración de intenciones que resume bien el espíritu de un montaje que combina humor, música, títeres, audiovisuales y participación del público para construir una experiencia dirigida tanto a los más pequeños como a los adultos que les acompañan.
Un perro verde en busca de su humano perfecto
Guau es un peculiar perro verde que pertenece a los Duendes de los Deseos. Aunque pueda parecer, a primera vista, un personaje destinado exclusivamente al público infantil, pronto demuestra tener una personalidad mucho más compleja: es sabio, extravagante, algo disparatado y aficionado nada menos que a leer El Quijote.
Pero Guau tiene un deseo muy particular. En lugar de pedir cualquier objeto extraordinario o un poder especial, formula una petición que desconcierta incluso a los Duendes: quiere tener un humano como mascota.
Ante semejante petición, los Duendes de los Deseos no tienen más remedio que trasladarlo hasta la Humanera, el mundo de los humanos. Allí comienza una aventura tan absurda como divertida en la que el protagonista se convierte en una especie de buscador de mascotas y organiza un peculiar casting de seres humanos con el objetivo de encontrar al candidato perfecto.
La premisa permite a Clan de Bichos jugar con la inversión de roles: esta vez no son los humanos quienes eligen a un perro como compañero, sino un perro quien observa, analiza y selecciona a los humanos.
Una mirada crítica bajo el humor
Tras la apariencia disparatada de la aventura se esconde también una mirada crítica hacia determinados comportamientos de nuestra sociedad. Desde la perspectiva de Guau, los humanos presentan algunas características bastante desconcertantes.
Uno de sus descubrimientos más llamativos es el peso que tiene el consumismo en la vida cotidiana. Los seres humanos aparecen dominados por su necesidad de comprar y consumir hasta el punto de transformarse, metafóricamente, en una especie de zombis a los que el espectáculo denomina «consumidores».
El humor se convierte así en una herramienta para plantear cuestiones reconocibles para los espectadores adultos, mientras que los más pequeños pueden disfrutar de la aventura, los personajes y las situaciones cómicas. Esa doble lectura permite que el espectáculo funcione en diferentes niveles y evita que el mensaje se convierta en un discurso moralizante.
En este viaje por la Humanera, Guau tendrá que enfrentarse precisamente a esa búsqueda del humano perfecto. Sin embargo, será la aparición de Chusa, una niña curiosa, vital y con una personalidad muy especial, la que terminará cambiando el rumbo de la historia.
La relación que surge entre ambos llevará a Guau a descubrir que quizá su búsqueda estaba mal planteada desde el principio. Tal vez no necesitaba encontrar al humano perfecto. Quizá lo que buscaba era, sencillamente, una compañera con la que compartir la aventura.
Títeres, teatro negro y una estética gamberra
Uno de los principales atractivos de ¡Guau! El perro verde reside en su particular lenguaje escénico. Clan de Bichos se aleja de una concepción convencional del teatro infantil y apuesta por una combinación de recursos que dota al montaje de una personalidad visual muy reconocible.
La propuesta incorpora títeres de estética cercana a los Muppets, teatro negro, canciones originales, audiovisuales, humor y participación directa del público. Una mezcla de lenguajes que busca mantener un ritmo dinámico y convertir el escenario en un espacio de juego permanente.
La propia compañía define el espectáculo como una propuesta muy visual, poética y divertida, pero también deliberadamente gamberra. Ese tono resulta especialmente significativo porque permite que el montaje se distancie de determinadas fórmulas más previsibles del teatro infantil y explore una vía propia, en la que la imaginación y el humor conviven con una lectura crítica de la realidad.
Los títeres no son únicamente un recurso destinado a captar la atención de los niños. Forman parte de la propia identidad artística de Clan de Bichos y sirven para construir un universo en el que un perro verde puede convertirse en protagonista, los humanos pueden ser sometidos a un casting y una niña puede terminar demostrando al protagonista que la amistad no responde necesariamente a ningún proceso de selección.
Un espectáculo nacido de una compañía independiente
Detrás de ¡Guau! El perro verde se encuentra Clan de Bichos, compañía responsable tanto de la creación como de la producción del montaje.
El equipo artístico que figura actualmente en la ficha está integrado por:
- Ismael Moreno, responsable de títeres e interpretación.
- Susana Sánchez, interpretación.
- Autoría: Ismael Moreno y Susana Sánchez.
- Letras: Ismael Moreno y Susana Sánchez.
- Audiovisuales: Ismael Moreno.
- Dirección y producción: Clan de Bichos.
La Asociación de Autoras y Autores de Teatro incluye asimismo ¡Guau! El perro verde entre las obras de Susana Sánchez y señala que el espectáculo fue estrenado en el Teatro Clan de Bichos en 2024.
De esta manera, la programación actual en septiembre no corresponde a un estreno, sino a una nueva oportunidad para acercarse a una producción que lleva ya un recorrido desde su presentación inicial y que mantiene su apuesta por un teatro familiar de creación propia.
Clan de Bichos: el valor de las pequeñas salas
Si hay un aspecto que convierte a ¡Guau! El perro verde en una propuesta especialmente interesante dentro del panorama infantil madrileño es el lugar en el que se representa.
El espectáculo llega al Teatro de Títeres Clan de Bichos, también vinculado al denominado Teatro Irreal de Clan de Bichos, un espacio situado en Carabanchel, en la calle Fuenlabrada, 4, esquina con Antonio López, y estrechamente ligado al trabajo de la compañía y al mundo de las marionetas.
No se trata, por tanto, de una gran producción destinada a ocupar uno de los principales escenarios comerciales de Madrid. Su interés se encuentra precisamente en otro lugar: en el trabajo de una compañía independiente que desarrolla sus propios espectáculos y los presenta en un espacio de dimensiones reducidas, favoreciendo una relación mucho más próxima entre intérpretes, títeres y espectadores.
Este tipo de salas desempeña un papel fundamental dentro de la oferta escénica madrileña. Son espacios que permiten a compañías de pequeño formato desarrollar lenguajes propios, experimentar con diferentes técnicas y mantener en cartel propuestas que difícilmente encontrarían el mismo contexto en los grandes circuitos comerciales.
En ese sentido, ¡Guau! El perro verde encaja especialmente bien en la búsqueda de espectáculos infantiles y familiares que se alejan de los grandes musicales y de las producciones más conocidas para apostar por creaciones originales, compañías independientes y escenarios pequeños.
Última oportunidad en septiembre
La programación actualmente anunciada sitúa las últimas funciones de ¡Guau! El perro verde los días 5 y 6 de septiembre de 2026 en el Teatro de Títeres Clan de Bichos. Con sus aproximadamente 55 minutos de duración, el montaje ofrece una propuesta accesible para el público familiar y especialmente apropiada para quienes buscan descubrir otras formas de acercarse al teatro infantil.
Una historia protagonizada indirectamente por un perro verde, un casting imposible de humanos, una niña llamada Chusa, canciones, títeres, teatro negro y una crítica humorística al consumismo conforman un espectáculo que utiliza la imaginación para hablar también de cuestiones muy humanas.
Y quizá ahí resida una de las claves de la propuesta: un perro que viaja al mundo de los humanos para descubrir que, entre consumidores, rarezas y personajes extravagantes, lo verdaderamente importante no es encontrar al individuo perfecto, sino establecer un vínculo auténtico con otra persona.
